Nuestros Principios

Una escuela donde docentes y alumnos podamos dar la palabra y escucharnos, una escuela querible, sensata. Un lugar donde nuestros chicos se conviertan  en estudiantes, un lugar donde encuentren el aliento para proseguir, para reintentar, un  espacio que permite aventurarse, explorar, descubrir. 

En general las escuelas están preparadas para decir No, en forma automática, nosotros queremos una escuela que pueda darse una  pausa para decir Sí, una escuela que pueda acompañar a nuestros jóvenes y no los abandone ante los dilemas que les presenta la sociedad.

Nuestro horizonte, el lugar hacia el cual nos dirigimos es una escuela en la cual aprendamos a detener una broma cuando se transforma en burla hiriente, una escuela donde podamos contar algo emocionante y personal sin temor a ser ridiculizados. Un territorio en el cual se le brinde a nuestros chicos la tranquilidad de poder equivocarse y en el cual errar no sea motivo de castigo sino el testimonio, la huella de una búsqueda.

Queremos un lugar donde recuperar y reconocer en nosotros mismos, en nuestra sociedad, en nuestra historia como país, lo que nos hace propios, originales, nuestra particular forma de reírnos , de llorar.

Un lugar donde recorrer nuestras libertades, nuestras esclavitudes, nuestras miserias, nuestras vergüenzas y nuestras proezas como Nación, como sociedad argentina. Un lugar para conocernos, para acercarnos al otro, al distinto, al extraño, sin terrores, sin menosprecios de lo propio o de lo ajeno, acercarnos para compartir, para aprender.

Conocer el malambo, la alegría de las chacareras, pero no para poner por encima de mejores que las danzas irlandesas o húngaras, ni para imponerlas sobre el rock and roll sino para bucear en nuestras raíces campestres y urbanas.

Se ha dicho que en nuestra sociedad argentina pareciera que la Patria se hace en las canchas. Nosotros como educadores queremos que la patria también se construya en la escuela.

Nuestra intención no es imponer una modalidad de pensamiento, sino recorrerlas. Tenemos convicciones que defendemos pero nuestra actitud no es la de quien quiere tener razón, sino buscar la verdad. No cargamos con el peso de tener que tener razón.

Nuestro compromiso docente es invitar a conocer y no forzar a asumir, dar testimonio, sembrar voces para que cada estudiante pueda constituir una nueva y propia palabra.

Una escuela donde el deporte sea un ámbito de encuentro, de desafío personal, que sea la ocasión para la solidaridad no declamada sino testimoniada cuando hay mucho que perder, incluso, hasta el triunfo.

Una escuela que siente al arte como una dimensión imprescindible del ser humano. Plástica, música, teatro, son espacios que dan sentido a nuestra tarea y no meros ingredientes en un programa.

Nuestra escuela valora como insustituible la presencia del buen humor y la risa de uno mismo como resguardo indispensable para quienes ocupamos roles de autoridad y podemos ser devorados por la seriedad de nuestros emprendimientos, para que así, animados por el deseo de lograr lo que estimamos mejor no perdamos de vista lo bueno.

Está en nuestras manos, en el compromiso de padres y docentes, que así sea.

Abierta la inscripción todo el año

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